Intervención de Lola Bellver Martín en la presentación de "Hace cuatro siglos (Moriscos en la Hoya de Buñol)"

Presentación del libro “Hace cuatro siglos (Moriscos en la Hoya de Buñol)” de DANIEL HERNÁNDEZ, GUARRO, en el Ateneo de Buñol el 30 de enero de 2009.

Aunque parezca que vamos a hablar de ayer, en realidad vamos a hablar de hoy.

Vamos a hablar de los moriscos valencianos, de un colectivo que habitó desde el 714, y puede que desde antes, hasta 1609 en la Hoya de Buñol, y vamos a hablar en presente por dos razones; una intuitiva, personal y psicológica y la otra genética y probada científicamente.

Intuitivamente y basándome en la ley de las probabilidades, soy valenciana, de familia valenciana durante muchas generaciones y con un apellido toponímico de origen judío, siempre he sospechado, desde mis lejanos tiempos de estudiante, que tengo antepasados moros y judíos, y estoy y estaba muy orgullosa de ello. Ahora sé que no es una intuición sino una realidad.

El 5 de diciembre de 2008 toda la prensa recogió el resultado de un estudio genético hecho por un consorcio de científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes que analizó 1.140 hombres de 18 poblaciones de la Península Ibérica y las islas Baleares y cuyo resultado se presentó en el “American Journal of Human Genetics” : De acuerdo con este estudio el 30 % del ADN de cualquier español contiene huellas de origen hebreo o magrebi. Y eso demuestra algo. Que, por ejemplo, los moriscos valencianos no se marcharon del todo, siguen de algún modo aquí, inscritos en las líneas de una huella genética.

Parémonos un momento y recordemos quienes eran estos moriscos que vivieron en la Hoya de Buñol durante al menos 900 años y sobre los que Daniel Hernández nos cuenta algunas cosas, completando otras que habían sido estudiadas por otros cronistas de Buñol como Facundo Tomás, Emilio Estellés y los autores del capítulo correspondiente de la “Historia de l Buñol” coordinada por Jorge Hermosilla.

Los moriscos eran musulmanes conversos al cristianismo en algún momento de su vida familiar. La mayoría de ellos no eran ‘conquistadores islámicos” sino “Hispano-romanos conquistados” y convertidos al Islam por diversas razones a partir de la conquista musulmana, que en las tierras valencianas se inició en el 714. Estas poblaciones se habían movido poco (no eran tiempos de grandes migraciones) hasta el siglo XV y posiblemente permanecían en sus mismos territorios de nacimiento dedicados, especialmente, al cultivo de la tierra. Saltándonos otras diferencias podríamos afirmar que eran buñoleros de religión islámica, viviendo al píe de la mole del castillo, en el entramado de callejas del barrio así denominado y cultivando los campos tanto del pueblo como de las alquerías cercanas. La aportación árabe o berebere debió ser pequeña, aunque fuera mayor en las grandes ciudades, donde se situaban los centros de poder durante el emirato, el califato y los reinos de taifas. En todo caso, aunque les afectó la conquista cristiana en el siglo XIII, sobre todo por el cambio de dominio de la propiedad de la tierra, estaban perfectamente asimilados en el momento de su probable conversión, mas o menos forzada, que debió producirse durante la revuelta de las Germanías, en el primer tercio del siglo XVI. A partir de esta fecha se denominan MEJARES, pero seguían viviendo en sus lugares de origen y trabajando en sus tareas cotidianas, quizá manteniendo en secreto algunas de sus costumbres y su religión. Lo que había cambiado con la llegada de los cristianos fue su régimen jurídico: serán labradores vasallos de los señores de Buñol. Para estos señores valía el viejo proverbio: “Quien tiene moros, tiene oro”

En un principio las relaciones cristiano-moriscas fueron tranquilas, en contrapartida a lo ocurrido con los judíos, entre otras razones por que no eran ricos ni envidiados, pero esta situación cambiará cuando la monarquía autoritaria, para dominar a la nobleza feudal, en los planos jurisdiccional y económico, trate de imponer una religión “estatal”. Por otra parte la expansión mediterránea de la monarquía hispánica había llevado al enfrentamiento con el mundo islámico turco y berberisco. Ambas circunstancias harán que, desde el reinado de los Reyes Católicos, el aumento de la natalidad en la población morisca y el miedo a una alianza con los piratas berberiscos (corsarios), lleve a un endurecimiento progresivo de sus condiciones de vida y trabajo que será muy evidente a partir del cambio político de Felipe II en 1568, momento a partir del cual empiezan a prohibírseles cada vez mas cosas, primero se les prohíbe llevar armas y luego cambiar de residencia. El resultado final se veía venir.

Serán expulsados porque no son capaces de ser asimilados en el nuevo esquema político. Y en ese contexto se entiende que la expulsión será apoyada por el pueblo, la iglesia y los intelectuales de la época. No lo será por los nobles (con excepción del conde de Buñol que es de los poquísimos que la apoyaron) por la importante pérdida de mano de obra que suponía.

El 20 de septiembre de 1609, el marqués de Caracena, virrey de Valencia, publicaba el bando de expulsión. Es un texto terrible por su cinismo. Si no lo habéis leído nunca os aconsejo que lo hagáis detenidamente. Daniel en su libro lo recoge por entero.

Consta que se aplicó con gran rigor, aunque hubo revueltas, especialmente en la Marina y en la Muela de Cortes (donde figuran algunos moriscos de la Hoya de Buñol). De Buñol y la Hoya salieron unos 880 habitantes. De Buñol salieron unas 120-130 familias (aproximadamente la mitad de las personas expulsadas), ya que se incluía a menores y ancianos, y quedaron 70 familias. A partir de aquí las cifras siempre son iguales porque se han copiado de unos a otros y porque no hay más datos o no se han encontrado aún. Los moriscos de Buñol fueron trasladados al Grao de Valencia en el mes de octubre de 1609 y probablemente escoltados por tropa del conde. El hecho de que zarparan desde Valencia v no desde los puertos designados oficialmente (Vinaroz, Denia y Alicante) indica que salieron en un flete privado y eso solo podía producirse si lo pagó el conde o lo pagaron los propios moriscos (lo que supondría que tenían cierta riqueza). Las aljamas de Macastre, Alborache y Yátova tardaron más en salir quizá por la inseguridad de los caminos en plena rebelión de la muela de Cortes.

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Las consecuencias serán tremendas para el Reino de Valencia. La agricultura valenciana no se recuperará hasta el siglo XVIII. Pero también habrá consecuencias en otros ámbitos:

  • Quebrará la banca valenciana (La Taula de Canvis) en 1613 por exceso de moneda falsa de cobre (inflación) y el impago (morosidad) de préstamos hipotecarios (censales) hechos a los nobles y que se pagaban con lo obtenido por las tierras cultivadas por los moriscos.

  • Desaparecerá la poca burguesía que quedaba tras la expulsión de los judíos, por ser ellos los prestamistas (los bancos de la época)

  • La Corona tendrá que indemnizar a la nobleza en 1620 y 1622.

  • Se despoblaron muchos territorios y no todos se repoblaron.

  • A las nuevos pobladores los señores nobles les podrán modificar las condiciones de vida y trabajo.

He introducido otros términos más modernos en una situación económica precapitalista para que entendáis la importancia de la crisis que se produjo con la expulsión de los moriscos y para verla más próxima a nosotros, pero toca recordar que los mariscos eran población autóctona, los inmigrantes curiosamente serán los nuevos pobladores, aunque proceden del mismo país-estado. En Buñol la repoblación se hará en dos fases. La primera carta puebla fue firmada el 30 de julio de 1611 por Don Gaspar Mercader, primer conde de Buñol, con 32 pobladores. La segunda carta puebla la firma su hijo, el segundo conde de Buñol en 1649 con 91 pobladores. 1)e 1611 a 1646 muchos lugares estuvieron vacíos. 123 + 70 pobladores van a sustituir a 880.

Pese a esto, el estudio de ADN que he citado antes pone de manifiesto varias cosas:

  • Que las mezclas de sangre ya se habían producido mucho antes de la expulsión de judíos y de moriscos y que la población de España no era al 100% ni árabe , ni romana ni goda ni hebrea (como veis trato de huir del concepto religioso).

  • Que la intolerancia social v religiosa es muy peligrosa pero no fue capaz de impedir la integración genética de los descendientes de estas poblaciones.

  • Que en España no puede hablarse de pureza racial , que es un mito, gracias a Dios.

En consecuencia, no todos se fueron (sabemos que quedaron morisquillos) y con los nuevos pobladores también vinieron sangre hebrea y sangre mora, mezclada y camuflada si queréis, pero real por que subsiste hasta nuestros días en nuestra huella genética.

Pero nos quedan mas cosas: los topónimos (Baiba, etc) el trazado urbano del barrio del Castillo. Nos queda también el futuro, la posibilidad de hacer trabajos complementarios , a partir de lo que ha hecho Daniel: la reconstrucción de familias, el estudio de los enlaces matrimoniales entre moriscos de la Hoya o de fuera de ella. Etc.etc

Es una lastima que hayamos perdido otras cosas de nuestro patrimonio, como el cementerio moro que había junto al Campo de Fútbol y que yo, adolescente, aún llegué a fotografiar.

Y ahora os preguntareis qué es lo que ha hecho Daniel? Para mi la mayor importancia del trabajo de Daniel es que ha recopilado para la memoria los nombres de las familias expulsadas y lo ha completado con algunas anécdotas que recogen sus problemas y sus situaciones familiares. Es su particular homenaje en el próximo cuarto centenario de la expulsión que se celebrará este año, a los buñoleros moriscos que se vieron obligados a salir de su pueblo en 1609, dejando abandonadas sus casas y los campos que trabajaban. Daniel no ha pretendido hacer una HISTORIA de los moriscos de buñol. simplemente ha añadido a los estudios generales o locales ya existentes otra interesante aportación

Quienes estén interesados en saber mas de los moriscos valencianos pueden recurrir al esplendido libro de Rafael Benítez Sánchez-Blanco “Heroicas decisiones. La Monarquía Católica y los moriscos valencianos” y quienes quieran saber otros aspectos de los moriscos de Buñol lo pueden hacer con carácter general en la “Historia de Buñol” dirigida por Jorge Hermosilla. Y con carácter local en algunas páginas de Emilio Estellés Zanón.

Emilio y Daniel en este sentido se parecen. Van colocando piezas aparentemente pequeñas pero importantes en un gran puzzle que es nuestra historia. Cada generación interpreta lo que ve y eso depende de la cantidad de piezas que hay colocadas. Cabe agradecer al Ateneo su interés porque se realicen todos los estudios locales que sean posibles y dar la bienvenida a todos los que van a seguir aportando piezas al cuadro, eso nos permitirá acercarnos más a nuestro pasado y conocerlo mejor, de forma más real v más respetuosa.

En el prólogo del primer libro de E. Estellés escribí hace algunos años: “Importa recordar que cada hombre, cada paisaje es el esfuerzo visible hoy de una larga cadena que cada generación forjó con su esfuerzo y sus proyectos para un futuro mejor”. Recuperar eslabones es una buena tarea y queda mucho por hacer. Que siga.

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